Artes escénicas

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«La noche de fuego»: violencia e intimidad en un brote de amapola

A veces las películas que más nos mantienen atrapadas, en tensión y esperando el desenlace, son justamente aquellas en las que menos acción hollywoodense hay. La nueva película de la directora Tatiana Huezo, Noche de fuego (2021), es justamente una de estas producciones. Llegué a ella gracias a una muy buena amiga mexicana que me contó que estaba en Netflix y me invitó a que la viéramos juntas. La verdad es que agradezco haber tenido su compañía, ya que la intensidad emocional de la narración amerita tener una buena compañera con quien hablar al final de esta. 

Tatiana Huezo, directora salvadoreña que actualmente reside en México, ya había dado de qué hablar con su aclamado largometraje documental titulado El lugar más pequeño (2011), el cual muestra la historia de cinco familias sobrevivientes de la guerra civil en El Salvador. Este documental, además de haber ganado múltiples premios y haber recorrido más de 50 festivales, fue la entrada a una serie de producciones que cargan con la crudeza de la violencia de la realidad y su sobrevivencia.

Noche de fuego, o también titulada en inglés Prayers for the Stolen, es una película necesaria y contingente, que nos muestra, tanto las víctimas directas como las colaterales, del narcotráfico en un pueblo en Guerrero, México. Desde una perspectiva centrada en tres niñas y sus lazos de amistad, esta película logra cautivarnos con la belleza de su fotografía y una narrativa íntima de la cotidianidad. Nos abre las puertas de las casas y las cocinas, donde los temores de estas niñas y sus madres se revelan. Vemos un relato de sobrevivencia, en que el juego se transforma en el desarrollo de habilidades para sobrevivir ante la violencia y la sumisión, que imponen a quienes viven alrededor de los campos en que se cultiva la hermosa flor de amapola. 

La amapola tiene dos caras: da vida a un hermoso brote que luego se transforma en una vibrante flor roja y, al mismo tiempo, es la fuente principal para la preparación de la heroína. Noche de fuego, no solo nos muestra las vidas acechadas por los traficantes de amapolas, sino que también representa estas dos caras de la flor. Por un lado, a lo largo de esta película, vemos campos de flores, montañas llenas de un verde vivo, que resalta aún más con la neblina de la mañana por sobre la cumbre de los cerros y, por otro lado, tenemos la amistad de tres niñas que intentan crecer sin el temor de los balazos y la amenaza constante de ser secuestradas.

Tanto el libro como la película, que en inglés lleva el mismo nombre, son un archivo de lo violencia sistemática que se vive en México. Al ser uno de los países con mayor número de femicidios, esta producción es una representación de nuestros tiempos y de la lucha de las mujeres contra la violencia hacia sus cuerpos y territorios. La cámara pareciera moverse entre las sombras y en los rincones más íntimos, tal como los alacranes que amenazan a la protagonista, para manifestarnos esta lucha diaria contra la opresión, el abuso y el control sobre sus cuerpos, por parte de los narcotraficantes. 

En vez de narrar este contexto desde los ojos de los hombres a cargo de la venta y producción de estas drogas, la película de Tatiana Huezo evidencia las experiencias de las víctimas y sobrevivientes de estos círculos.

Noche de fuego es una película tremendamente necesaria, ya que logra contrarrestar las producciones en torno al narcotráfico –como por ejemplo, las famosas series Narcos– que muchas veces idealizan y normalizan la violencia inhumana que rodea estos círculos. En vez de narrar este contexto desde los ojos de los hombres a cargo de la venta y producción de estas drogas, la película de Tatiana Huezo evidencia las experiencias de las víctimas y sobrevivientes de estos círculos. Al mismo tiempo, Noche de fuego no necesita caer en el morbo y el exceso de escenas sangrientas y de abusos para mostrar la brutal crueldad en que se somete a este pueblo que vive alrededor de los campos de amapolas. Aún más, esta estrategia de mostrar sin realmente mostrar, nos mantiene en constante tensión, con el miedo de que en cualquier momento pasará lo peor, tal como las sobrevivientes de esta violencia viven en sus territorios.


Ficha Técnica
Dirección: Tatiana Huezo
Producción: Pimienta Films, The Match Factory
Guión: Tatiana Huezo
Reparto: Mayra Batalla, Guillermo Villegas, Norma Pablo, Olivia Lagunas, Eileen Yañez, Alejandra Camacho, David Illescas, Giselle Barrera Sánchez, Marya Membreño, Julián Guzmán Girón.
Duración: 110 mins.

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